El pasado viernes 1 de marzo, Juan José Millás publicó la
siguiente columna en El País:
¡Cáspita!
¿Cómo digerir lo de los 21.300 euros mensuales que le pagaban a Bárcenas
las mismas personas que a usted y a mí nos imponen austeridad?
Como ustedes saben, este periódico es muy bien
hablado. Procuramos, por ejemplo, no decir que estamos hasta los cojones para
expresar que estamos hartos. Y evitamos en lo posible palabras como mierda. Así
que cuando a uno le entran ganas de decir que está hasta los cojones de no ver
más que mierda desde que se levanta hasta que se acuesta, se reprime y pone que
ya vale, cáspita, de provocar. A ver si no es una provocación lo de los 38
millones de Bárcenas, reunidos a base de llevar la contabilidad de una
panadería por las noches y de vender enciclopedias a domicilio los sábados por
la mañana. ¿Cómo llamar, por otra parte, a lo de su falso despido y al
galimatías en diferido de Cospedal, que en un minuto es capaz de decir más
mentiras de las que caben en dos horas? ¿Y cómo digerir lo de los 21.300 euros
mensuales que le pagaban las mismas personas que a usted y a mí nos imponen
austeridad y nos recomiendan aspirinas para la hepatitis? 21.300 euros, por
cierto, de usted y míos, ya que el PP se financia con nuestros impuestos. Por si
no bastara, ahora quizá tengamos que hacernos cargo también del paro de ese
multimillonario y evasor fiscal, valga la redundancia, que maneja a Rajoy como
a una marioneta.
Pero el telediario está empezando. Aún no ha salido
la princesa Corinna echándonos en cara los trabajos confidenciales que ha
realizado para este pobre país sin cobrarnos un duro (gracias), ni han emitido
las imágenes de esa niña con epilepsia a la que Ana Mato ha condenado a muerte.
Aún no ha aparecido el analista de turno que calificará a Monti de realista
(¿desde qué idea de realidad?) y a Beppo Grillo de payaso (¿comparado, digamos,
con Montoro?). Querido redactor jefe, ¿es o no es para escribir con todas las
letras que estamos hasta los cojones de la mierda que nos obligan a tragar desde
la mañana hasta la noche?
A continuación vamos a entresacar y analizar
algunas implicaturas y presuposiciones.
" Cospedal, que en un minuto es capaz de decir
más mentiras de las que caben en dos horas"
Juan José Millás muestra aquí una implicatura
conversacional particularizada, ya que rompe deliberadamente una de las máximas
por lo que el lector también lo percibe de un modo directo. Es decir, no
estamos ante un caso de ambigüedad que el subconsciente humano omita, sino que
el lector se da cuenta de que lo que se cuenta es imposible que se real al pie
de la letra. La máxima que se viola es la máxima de cualidad, debido a que no
es veraz dicha afirmación. Solo por el hecho de que alguien diga un número muy
elevado de mentiras en un minuto; siempre podrá decir muchas más en dos horas,
ya que es un periodo temporal mucho más amplio. Esto se conoce como hipérbole,
que es una exageración de la realidad. Por tanto existe una diferencia entre lo
que se dice y lo que se quiere implicar. Millás utiliza esa expresión para
manifestar que la secretaria general del PP, Dolores de Cospedal, recurre
frecuentemente a la mentira.
"Esa niña con epilepsia a la que Ana Mato ha
condenado a muerte"
Al igual que en el caso anterior, se trata de una
implicatura conversacional particularizada puesto que el autor ha roto la
máxima de cualidad. La información en sí no es veraz por varios motivos: Uno,
en España no existe la condena a muerte; dos, Ana Mato no es una jueza, sino
una dirigente del Partido Popular (recordamos que en nuestro país existe la
división de poderes, de modo que la función judicial no la ejerce el poder
ejecutivo), y por último, Ana Mato no ha impuesto ningún tipo de condena, ni
sobre esa niña ni sobre nadie más. Estamos por tanto ante una hipérbole, ya que
Ana Mato es la actual ministra de Sanidad del Gobierno de España, por lo que
Juan José Millás considera que la disminución en el gasto público sanitario del
actual ejecutivo conlleva el deterioro de la calidad de vida de los enfermos de
epilepsia. De ahí que utilice esa exageración.
"Los 38 millones de Bárcenas, reunidos a base
de llevar la contabilidad de una panadería por las noches y de vender
enciclopedias a domicilio los sábados por la mañana"
Es una implicatura conversacional particularizada
debido a incumplir la máxima de cualidad. Sin embargo, no se ha infringido por
usar una hipérbole, sino una ironía. Una vez que se lee todo el texto, queda
claro que Juan José Millás no pretende defender la honestidad del ex tesorero
del Partido Popular Luis Bárcenas, sino denunciar las situaciones en las que
alguien se aprovecha de un cargo público para enriquecerse a nivel particular.
No obstante, si dijera que "Bárcenas ha robado dinero público", Millás
podría verse expuesto a una sanción por omitir el derecho a la presunción de
inocencia. Al usar la ironía (que consiste en decir lo contrario de lo que se
piensa), el lector sabrá perfectamente que lo que realmente Millás les quiere
transmitir es que Bárcenas no se ha enriquecido por llevar la contabilidad de
una panadería ni por vender enciclopedias los sábados por la mañana.
"Está hasta los cojones de no ver más que
mierda desde que se levanta hasta que se acuesta"
Mediante esta oración se presupone que desde que
cualquier ciudadano se despierta y se pone en contacto con la realidad a través
de los medios de comunicación, prácticamente tan solo va a recibir información
sobre "mierda" (Millás se refiere con este término a los casos de
corrupción). La razón de que la oración tenga esa presuposición es que es imposible
"estar hasta los cojones" de algo que no suceda. El accionador
presuposicional es la locución verbal "estar hasta los cojones", que
equivale al verbo factivo "estar harto".
"¿Cómo llamar, por otra parte, a lo de su falso
despido?
A partir de esta oración interrogativa, se presupone
que se ha anunciado un despido aunque en realidad no hubo nadie despedido.
Concretamente, Millás se refiere al caso Bárcenas, ya que la secretaria general
del PP, Dolores de Cospedal anunció que Luis Bárcenas había sido despedido en
2010, pero se ha demostrado que Bárcenas ha seguido ligado al PP hasta hace
escasas fechas. Es decir, la base sobre la que se asienta la oración es el
falso despido. El accionador presuposicional es el pronombre interrogativo
"¿Cómo?"
"¿Cómo digerir lo de los 21300 euros mensuales
que le pagaban las misma personas que a usted y a mí nos imponen
austeridad?"
La presuposición de esta oración interrogativa es
que a alguien le pagaban 21300 euros cada mes, ya que de lo contrario, el autor
no se preguntaría acerca de "cómo digerirlo". Una vez que se lee el
texto entero, se comprende que a quien pagaban 21300 euros mensuales es a Luis
Bárcenas, y quienes lo hacían son algunos de los actuales miembros del
Gobierno. El accionador presuposicional es el pronombre interrogativo
"¿Cómo?".
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