miércoles, 6 de marzo de 2013


El pasado viernes 1 de marzo, Juan José Millás publicó la siguiente columna en El País:
¡Cáspita!
¿Cómo digerir lo de los 21.300 euros mensuales que le pagaban a Bárcenas las mismas personas que a usted y a mí nos imponen austeridad?
Como ustedes saben, este periódico es muy bien hablado. Procuramos, por ejemplo, no decir que estamos hasta los cojones para expresar que estamos hartos. Y evitamos en lo posible palabras como mierda. Así que cuando a uno le entran ganas de decir que está hasta los cojones de no ver más que mierda desde que se levanta hasta que se acuesta, se reprime y pone que ya vale, cáspita, de provocar. A ver si no es una provocación lo de los 38 millones de Bárcenas, reunidos a base de llevar la contabilidad de una panadería por las noches y de vender enciclopedias a domicilio los sábados por la mañana. ¿Cómo llamar, por otra parte, a lo de su falso despido y al galimatías en diferido de Cospedal, que en un minuto es capaz de decir más mentiras de las que caben en dos horas? ¿Y cómo digerir lo de los 21.300 euros mensuales que le pagaban las mismas personas que a usted y a mí nos imponen austeridad y nos recomiendan aspirinas para la hepatitis? 21.300 euros, por cierto, de usted y míos, ya que el PP se financia con nuestros impuestos. Por si no bastara, ahora quizá tengamos que hacernos cargo también del paro de ese multimillonario y evasor fiscal, valga la redundancia, que maneja a Rajoy como a una marioneta.
Pero el telediario está empezando. Aún no ha salido la princesa Corinna echándonos en cara los trabajos confidenciales que ha realizado para este pobre país sin cobrarnos un duro (gracias), ni han emitido las imágenes de esa niña con epilepsia a la que Ana Mato ha condenado a muerte. Aún no ha aparecido el analista de turno que calificará a Monti de realista (¿desde qué idea de realidad?) y a Beppo Grillo de payaso (¿comparado, digamos, con Montoro?). Querido redactor jefe, ¿es o no es para escribir con todas las letras que estamos hasta los cojones de la mierda que nos obligan a tragar desde la mañana hasta la noche?


A continuación vamos a entresacar y analizar algunas implicaturas y presuposiciones.

" Cospedal, que en un minuto es capaz de decir más mentiras de las que caben en dos horas"
Juan José Millás muestra aquí una implicatura conversacional particularizada, ya que rompe deliberadamente una de las máximas por lo que el lector también lo percibe de un modo directo. Es decir, no estamos ante un caso de ambigüedad que el subconsciente humano omita, sino que el lector se da cuenta de que lo que se cuenta es imposible que se real al pie de la letra. La máxima que se viola es la máxima de cualidad, debido a que no es veraz dicha afirmación. Solo por el hecho de que alguien diga un número muy elevado de mentiras en un minuto; siempre podrá decir muchas más en dos horas, ya que es un periodo temporal mucho más amplio. Esto se conoce como hipérbole, que es una exageración de la realidad. Por tanto existe una diferencia entre lo que se dice y lo que se quiere implicar. Millás utiliza esa expresión para manifestar que la secretaria general del PP, Dolores de Cospedal, recurre frecuentemente a la mentira. 
"Esa niña con epilepsia a la que Ana Mato ha condenado a muerte"
Al igual que en el caso anterior, se trata de una implicatura conversacional particularizada puesto que el autor ha roto la máxima de cualidad. La información en sí no es veraz por varios motivos: Uno, en España no existe la condena a muerte; dos, Ana Mato no es una jueza, sino una dirigente del Partido Popular (recordamos que en nuestro país existe la división de poderes, de modo que la función judicial no la ejerce el poder ejecutivo), y por último, Ana Mato no ha impuesto ningún tipo de condena, ni sobre esa niña ni sobre nadie más. Estamos por tanto ante una hipérbole, ya que Ana Mato es la actual ministra de Sanidad del Gobierno de España, por lo que Juan José Millás considera que la disminución en el gasto público sanitario del actual ejecutivo conlleva el deterioro de la calidad de vida de los enfermos de epilepsia. De ahí que utilice esa exageración.
"Los 38 millones de Bárcenas, reunidos a base de llevar la contabilidad de una panadería por las noches y de vender enciclopedias a domicilio los sábados por la mañana"
Es una implicatura conversacional particularizada debido a incumplir la máxima de cualidad. Sin embargo, no se ha infringido por usar una hipérbole, sino una ironía. Una vez que se lee todo el texto, queda claro que Juan José Millás no pretende defender la honestidad del ex tesorero del Partido Popular Luis Bárcenas, sino denunciar las situaciones en las que alguien se aprovecha de un cargo público para enriquecerse a nivel particular. No obstante, si dijera que "Bárcenas ha robado dinero público", Millás podría verse expuesto a una sanción por omitir el derecho a la presunción de inocencia. Al usar la ironía (que consiste en decir lo contrario de lo que se piensa), el lector sabrá perfectamente que lo que realmente Millás les quiere transmitir es que Bárcenas no se ha enriquecido por llevar la contabilidad de una panadería ni por vender enciclopedias los sábados por la mañana.
"Está hasta los cojones de no ver más que mierda desde que se levanta hasta que se acuesta"
Mediante esta oración se presupone que desde que cualquier ciudadano se despierta y se pone en contacto con la realidad a través de los medios de comunicación, prácticamente tan solo va a recibir información sobre "mierda" (Millás se refiere con este término a los casos de corrupción). La razón de que la oración tenga esa presuposición es que es imposible "estar hasta los cojones" de algo que no suceda. El accionador presuposicional es la locución verbal "estar hasta los cojones", que equivale al verbo factivo "estar harto".
"¿Cómo llamar, por otra parte, a lo de su falso despido?
A partir de esta oración interrogativa, se presupone que se ha anunciado un despido aunque en realidad no hubo nadie despedido. Concretamente, Millás se refiere al caso Bárcenas, ya que la secretaria general del PP, Dolores de Cospedal anunció que Luis Bárcenas había sido despedido en 2010, pero se ha demostrado que Bárcenas ha seguido ligado al PP hasta hace escasas fechas. Es decir, la base sobre la que se asienta la oración es el falso despido. El accionador presuposicional es el pronombre interrogativo "¿Cómo?"
"¿Cómo digerir lo de los 21300 euros mensuales que le pagaban las misma personas que a usted y a mí nos imponen austeridad?"
La presuposición de esta oración interrogativa es que a alguien le pagaban 21300 euros cada mes, ya que de lo contrario, el autor no se preguntaría acerca de "cómo digerirlo". Una vez que se lee el texto entero, se comprende que a quien pagaban 21300 euros mensuales es a Luis Bárcenas, y quienes lo hacían son algunos de los actuales miembros del Gobierno. El accionador presuposicional es el pronombre interrogativo "¿Cómo?".


 ESCRITO POR: JORGE CALLEJA








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